Avanzo con miedo, miro a la puerta desafiante pero con un temblor en las manos, los nervios recorren mi cuerpo y dudando de mi fuerza para abrirla ¿y si no depende de mi? ¿y depende de otras gentes que la abran desde la otra parte? quizas deba ver y empezar a aprender que por muy gris que parezca el lugar siempre hay una parte de hermoso, la neblina aparece por el camino, pero no me asusta se que me envolvera y aunque no pueda utilizar si sentido de la vista, puedo utilizar los otros para avanzar en el camino. El tiempo transcurre pero no se cuanto. Puede que haya pasado un segundo, como un mes, la esperanza me ayudara a empujar la puerta y aunque no tenga suficente fuerza porque aun no es el momento de abrirla, seguire intenandolo, hasta que el cerrojo ceda.